Qué cubre la plataforma
Ruta Educativa no es una herramienta para una sola tarea: cubre la operación académica y administrativa completa de un colegio, desde que un estudiante se matricula hasta que es promovido al grado siguiente. Las funcionalidades se agrupan en cuatro áreas.
Organizar
La estructura sobre la que corre el año escolar: año lectivo, periodos, grados, grupos y asignaturas. Aquí también viven la matrícula de estudiantes —con sus acudientes y documentos— y los traslados de un grupo a otro cuando hacen falta.
Enseñar y evaluar
El día a día del aula: horarios, asignación docente y carga académica, cuaderno de notas, logros y desempeños. Las calificaciones se calculan con las reglas de evaluación que define cada institución, e incluyen nivelaciones y recuperaciones cuando el colegio las contempla.
Cerrar y comunicar
El paso del dato al documento: cierre de periodos, generación de boletines, informes y certificados, promoción de estudiantes al grado siguiente, y comunicación con las familias.
Administrar
Lo que sostiene la operación: cartera y pagos, control de acceso por rol y registro de actividad de los cambios importantes.
Cómo se encadenan los procesos
La diferencia entre un conjunto de funcionalidades sueltas y una plataforma está en que cada etapa alimenta la siguiente. En Ruta Educativa esa cadena es explícita y no obliga a volver a escribir la misma información.
Lo que se matricula define quién pertenece a cada grado y a cada grupo. Esa organización determina qué ve cada docente en su cuaderno de notas. Lo que se califica se calcula con la escala del colegio y, al cerrar el periodo, queda en firme con constancia de qué se calificó, bajo qué reglas, quién lo hizo y cuándo. A partir de esas notas cerradas se generan los boletines, los informes y los certificados. Y al terminar el año, la promoción deja a cada estudiante en el grado siguiente para que el año escolar próximo empiece sobre esa misma ruta.
Por eso el orden importa: un colegio que solo digitaliza las notas sigue reescribiendo la matrícula, los grupos y los boletines por separado.
Qué configura cada colegio
No hay dos colegios que evalúen igual, así que la plataforma no impone un modelo único. Cada institución define, dentro de su propio espacio:
- Su estructura académica: cuántos periodos tiene el año, qué grados y grupos existen, y qué asignaturas se dictan en cada uno.
- Su escala de calificación: numérica, por letras o por niveles de desempeño, con la nota o el nivel a partir del cual se aprueba.
- Su ponderación: qué peso tiene cada tipo de actividad —talleres, quices, exámenes— en la nota definitiva.
- Su control de acceso: qué ve rectoría, qué ve cada docente, qué ven los estudiantes y qué ven las familias.
Cada institución trabaja en su propio espacio, con sus propias reglas y sus propios datos, sin mezclarse con la información de otros colegios.
El detalle de cada funcionalidad
Cada una de estas páginas explica un proceso a fondo: qué resuelve, cómo funciona dentro de la plataforma y qué preguntas suelen hacer los colegios al respecto.
Registro de estudiantes y acudientes, ubicación por grado y grupo, y traslados.
Escalas configurables, cuaderno de notas, cierre de periodo y generación de boletines.
De la calificación al boletín: qué son y cómo se generan.
Qué ve cada rol durante el año, y el registro de actividad de los cambios.
¿Tu colegio tiene un caso puntual?
Cuéntanos cómo evalúa tu colegio y lo revisamos contigo.
Si necesitas saber si la plataforma se ajusta a la estructura académica de tu institución, escríbenos y lo miramos con tu caso concreto.